Trágica Muerte de “Bill”

6-junio'2009 at 4:54 pm (General) (, , )

Tomado de decine21:

El actor David Carradine, inolvidable protagonista de la serie Kung Fu, ha aparecido muerto en la habitación del hotel donde se alojaba en Bangkok, Tailandia. El cuerpo sin vida de Carradine, de 72 años -que se encontraba allí rodando una película-, fue encontrado con una soga al cuello, por lo que todo apunta a que se trata de un suicidio.

Trágica muerte de David Carradine

Sus compañeros del equipo de rodaje de Stretch, la película que rodaba, se habían dado cuenta de su ausencia. Todos fueron a cenar a un restaurante y Carradine no apareció. Pero asumieron que por su avanzada edad se había tomado un descanso y ni se preocuparon. Fue a primera hora de la mañana cuando su cuerpo fue descubierto por la camarera del hotel, que al acudir a limpiar la habitación, se encontró el cadáver medio desnudo del actor. La policía ha indicado que todo apunta a que se pudo ahorcar él mismo con una cuerda, de las que se utilizan para amarrar las cortinas, aunque aún falta la confirmación oficial. Su manager, Chuck Binder, ha declarado que estaba conmocionado por la noticia. “Estaba lleno de vida, siempre quería estar trabajando y era una gran persona”, ha dicho Binder.


Nacido el 8 de diciembre de 1936, en Hollywood (California), John Arthur Carradine (su verdadero nombre) era el hijo mayor del legendario John Carradine, actor secundario conocido por sus películas con John Ford. Su hermano Bruce ha sido ocasionalmente actor, aunque han trabajado mucho más sus hermanastros (por parte de padre) Keith y Robert Carradine y Michael Bowen. De niño viajaba por todo el país, debido a los compromisos profesionales de su padre, y tenía sus propios profesores particulares. La juventud de David Carradine estuvo marcada por los excesos, tan propios del ambiente hippie de los años 60, cuando se dedicó al consumo frenético de drogas. Esos años también se inició en la cultura  y la filosofía oriental. Tanto le fascinaban esos temas que años después acabó escribiendo el libro ‘Spirit of the Shaolin’, sobre la filosofía del Kung Fu.

Tras estudiar teoría y composición musical en la Universidad de San Francisco, David Carradine decidió que quería seguir los pasos de su padre. Así que debutó en el teatro, en diversos montajes de obras de Shakespeare. Tras contraer matrimonio con Donna Lee Becht, debutó en la televisión, en diversas series como El virginianoTaggart, un olvidado western de serie B, fue su primera película de cine. Su primer trabajo importante fue como protagonista de Shane, una versión televisiva de la película Raíces profundas, en la que heredó el personaje de Alan Ladd. Martin Scorsese le convirtió en el coprotagonista de El tren de Bertha, donde era un asaltante de trenes que robaba el corazón de Barbara Hershey, con quien mantuvo un romance en la vida real que duró muchos años. Scorsese también contó con él para un brevísima aparición en Malas calles.

Está claro que nadie se acordaría de David Carradine si no fuera porque en 1972 decidieron que era demasiado arriesgado contratar a un chino, el legendario Bruce Lee, para protagonizar la serie Kung Fu. Aunque Lee había ideado la serie, en el último momento, prefieron darle el papel principal a un occidental. Y eso que Carradine interpretaba a un chino, Kwai Chang Caine, aunque se hizo mucho más popular su apodo: ‘El pequeño saltamontes’. Caine recorría el oeste americano donde impartía justicia. Tan popular era Carradine en los 70, que no paraban de reclamarle en cine, para títulos como La carrera de la muerte del año 2000 y Cannonball, de Paul Bartel. Destacan dos trabajos, Esta tierra es mi tierra -donde encarnaba al famoso cantante de folk Hal Ashby- y El huevo de la serpiente, dirigida por Ingmar Bergman. Allí interpretaba a un trapecista de circo del Berlín de los años 20, cuyo hermano se suicidaba. En Forajidos de leyenda, un western de Walter Hill, era el protagonista junto con Keith y Robert Carradine.

En los 80 y 90, Carradine aceptaba todo tipo de papeles en subproductos infames. Se diría que no escogía las películas, simplemente encadenaba rodajes de lo que fuera. Se salva la serie Norte y sur y poco más. Así las cosas, estaba completamente olvidado cuando Quentin Tarantino le reclutó para interpretar al personaje aludido en el título, en Kill Bill -aparecía sobre todo en Kill Bill Volumen 2-. Con esa película se reconcilió con los cinéfilos, aunque él siguió acumulando títulos de baja proyección. En sus últimos años de vida ha interpretado películas como El gran Stan (El matón de la prisión) y Crank 2.

Carradine no tuvo demasiada suerte en el amor. Tuvo cuatro esposas más, dos de ellas -Gail Jensen y Marina Anderson- también actrices. Le sobrevive la última, Annie Bierman, a la que estaba unido desde 2004. Había tenido dos hijas, de madres diferentes.

l actor David Carradine, inolvidable protagonista de la serie Kung Fu, ha aparecido muerto en la habitación del hotel donde se alojaba en Bangkok, Tailandia. El cuerpo sin vida de Carradine, de 72 años -que se encontraba allí rodando una película-, fue encontrado con una soga al cuello, por lo que todo apunta a que se trata de un suicidio.
04/06/2009
Juan Luis Sánchez
Trágica muerte de David Carradine

Sus compañeros del equipo de rodaje de Stretch, la película que rodaba, se habían dado cuenta de su ausencia. Todos fueron a cenar a un restaurante y Carradine no apareció. Pero asumieron que por su avanzada edad se había tomado un descanso y ni se preocuparon. Fue a primera hora de la mañana cuando su cuerpo fue descubierto por la camarera del hotel, que al acudir a limpiar la habitación, se encontró el cadáver medio desnudo del actor. La policía ha indicado que todo apunta a que se pudo ahorcar él mismo con una cuerda, de las que se utilizan para amarrar las cortinas, aunque aún falta la confirmación oficial. Su manager, Chuck Binder, ha declarado que estaba conmocionado por la noticia. “Estaba lleno de vida, siempre quería estar trabajando y era una gran persona”, ha dicho Binder.


Nacido el 8 de diciembre de 1936, en Hollywood (California), John Arthur Carradine (su verdadero nombre) era el hijo mayor del legendario John Carradine, actor secundario conocido por sus películas con John Ford. Su hermano Bruce ha sido ocasionalmente actor, aunque han trabajado mucho más sus hermanastros (por parte de padre) Keith y Robert Carradine y Michael Bowen. De niño viajaba por todo el país, debido a los compromisos profesionales de su padre, y tenía sus propios profesores particulares. La juventud de David Carradine estuvo marcada por los excesos, tan propios del ambiente hippie de los años 60, cuando se dedicó al consumo frenético de drogas. Esos años también se inició en la cultura  y la filosofía oriental. Tanto le fascinaban esos temas que años después acabó escribiendo el libro ‘Spirit of the Shaolin’, sobre la filosofía del Kung Fu.

Tras estudiar teoría y composición musical en la Universidad de San Francisco, David Carradine decidió que quería seguir los pasos de su padre. Así que debutó en el teatro, en diversos montajes de obras de Shakespeare. Tras contraer matrimonio con Donna Lee Becht, debutó en la televisión, en diversas series como El virginianoTaggart, un olvidado western de serie B, fue su primera película de cine. Su primer trabajo importante fue como protagonista de Shane, una versión televisiva de la película Raíces profundas, en la que heredó el personaje de Alan Ladd. Martin Scorsese le convirtió en el coprotagonista de El tren de Bertha, donde era un asaltante de trenes que robaba el corazón de Barbara Hershey, con quien mantuvo un romance en la vida real que duró muchos años. Scorsese también contó con él para un brevísima aparición en Malas calles.

Está claro que nadie se acordaría de David Carradine si no fuera porque en 1972 decidieron que era demasiado arriesgado contratar a un chino, el legendario Bruce Lee, para protagonizar la serie Kung Fu. Aunque Lee había ideado la serie, en el último momento, prefieron darle el papel principal a un occidental. Y eso que Carradine interpretaba a un chino, Kwai Chang Caine, aunque se hizo mucho más popular su apodo: ‘El pequeño saltamontes’. Caine recorría el oeste americano donde impartía justicia. Tan popular era Carradine en los 70, que no paraban de reclamarle en cine, para títulos como La carrera de la muerte del año 2000 y Cannonball, de Paul Bartel. Destacan dos trabajos, Esta tierra es mi tierra -donde encarnaba al famoso cantante de folk Hal Ashby– y El huevo de la serpiente, dirigida por Ingmar Bergman. Allí interpretaba a un trapecista de circo del Berlín de los años 20, cuyo hermano se suicidaba. En Forajidos de leyenda, un western de Walter Hill, era el protagonista junto con Keith y Robert Carradine.

En los 80 y 90, Carradine aceptaba todo tipo de papeles en subproductos infames. Se diría que no escogía las películas, simplemente encadenaba rodajes de lo que fuera. Se salva la serie Norte y sur y poco más. Así las cosas, estaba completamente olvidado cuando Quentin Tarantino le reclutó para interpretar al personaje aludido en el título, en Kill Bill -aparecía sobre todo en Kill Bill Volumen 2-. Con esa película se reconcilió con los cinéfilos, aunque él siguió acumulando títulos de baja proyección. En sus últimos años de vida ha interpretado películas como El gran Stan (El matón de la prisión) y Crank 2.

Carradine no tuvo demasiada suerte en el amor. Tuvo cuatro esposas más, dos de ellas -Gail Jensen y Marina Anderson- también actrices. Le sobrevive la última, Annie Bierman, a la que estaba unido desde 2004. Había tenido dos hijas, de madres diferentes.

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¿El Mejor Joker?

8-marzo'2009 at 12:00 pm (General) (, )

¿Cuál es el mejor Joker?

¿Jack Nicholson o Heath Ledger?

La verdad no me recuerdo mucho del papel de Jack Nicholson, pero si puedo decir que el joker más reciente es mas realista, se ve con el simple atuendo. Por ahi he oído que el papel de joker causa efectos secundarios en sus intérpretes, pero puede que sea sólo un mito, ¿que saben de esto?

De saberlo tengo, la otra semana tengo un exposición sobre este tema (un poco raro no)…

Como sea les dejo un buen video que encontré acerca del tema:

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La Felicidad

4-marzo'2009 at 6:53 pm (General, Good Things :)) (, , )

Aqui les posteo lo que les ofrecí:

The Bucket List

Carta de Carter a Edward:

“Querido Edward, he dudado tanto estos días, tratando de ver si te escribo o no estas líneas, al final decidí que seria tonto no hacerlo, así que ahí va:

Se que la última vez que nos vimos, no estábamos en nuestro mejor momento, no era el final que vislumbraba para nuestros viajes, supongo que fue mi culpa y pido disculpas, pero si soy honesto, si pudiera, lo volvería a hacer. Virginia dice que se fue el extraño y volvió su marido, y es gracias a ti. No hay manera de pagarte lo que haz hecho por mi, ni voy a tratar, solo te voy a pedir un ultimo favor: por favor se feliz. Dijiste “no soy cualquiera” pues es verdad, ciertamente no “un cualquiera” mas “cualquiera es cualquiera”. Mi pastor dice así: las vidas fluyen en el mismo río hacia el cielo que hay en la bruma tras las cascadas. Busca la alegría Edward. Amigo y descansa y deja que el río te lleve.”

En este fragmento de ya casi el final de la película, en el cual un viejo (Carter) que le han diagnosticado cáncer, le dice a otro viejo (Edward), en las mismas situaciones, que busque la felicidad.

Podríamos empezar por aclarar que la felicidad no es un placer, (placer es un estado de ánimo agradable, unido a la satisfacción de un deseo o de una tendencia, al ejercicio armonioso de una actividad[1]).

Jhon Locke decía: “¿Qué es lo que mueve el deseo? La felicidad, y eso solamente”[2]. En éste ejemplo bastante radical, podemos ver que la felicidad forma parte muy importante en el hombre, ya que es un gran ideal por alcanzar, algo que no será posible sino se busca con vehemencia. Es ese algo que nos lleva a hacer ese movimiento, ese paso del acto a la potencia, el realizar con éxito nuestras metas trazadas, el ir modificando nuestro ser para llegar a una perfección.

Actualmente es muy frecuente que se trate de encontrar esa felicidad en cosas donde no las hay, entiéndase alcohol, y otros estupefacientes. Quizá esto produzca una falsa alegría (o un placer), pero hay que tomar en cuenta que la alegría (placer) no es lo mismo que felicidad, ya que la alegría es simplemente un sentimiento de placer originado generalmente por una grata y viva satisfacción del alma y que , por lo común, se manifiesta con signos exteriores. Un gran escritor decía que la felicidad no era la alegría del animal sano, que no está herido, no está enfermo, que se siente bien, no le duele nada, le han dado de comer a su debido tiempo.

La alegría, podríamos decir, es algo pasajero, es como cuando pasa algo bueno: acaba de ganar un nuevo puesto en la empresa donde trabaja, pero con el tiempo, se acostumbra al nuevo sueldo se crea nuevas necesidades (falsas necesidades), y cree necesitar otro ascenso. En fin, se pasó la alegría de tener un mejor presupuesto familiar.

Si no viéramos esa diferencia, sería confundir la felicidad con “el bienestar material”, que, si bien es cierto, debemos contar con ciertos bienes materiales para poder subsistir (como una buena alimentación, higiene, salud, entre otras), pero esto es simplemente un medio para poder llegar a la felicidad, no sería, en sí, la felicidad.

Nos podríamos tomar con la siguiente conclusión: Si el hombre está en busca de la verdad toda su “vida”, y la verdad es un bien absoluto, quiere decir que el hombre está en búsqueda de la felicidad toda su vida, como lo dice el título de aquella película de Will Smith,

Con el gran dilema de lo objetivo y lo subjetivo, el término de felicidad podría llegar a ser mal entendido: ¿Dónde está la felicidad? ¿Está acaso en el “objeto”? ¿O está en el “sujeto”?

Si tomamos en cuenta la definición de felicidad, que es: poseer un bien, nos topamos con que ese “bien” es un objeto. Entonces podríamos cometer el error de concluir que la felicidad está en el objeto, pero hay que profundizar más. El objeto en si, no produce ninguna felicidad, no es que veamos que emana felicidad y que la contagia al que pase por ahí, o al que lo posea. Es la “posesión” de ese objeto lo que produce la felicidad, por lo tanto ahora nos topamos con el sujeto, no es el “objeto” que transmite la felicidad, si no que la felicidad se produce en él (el sujeto), gracias a la “posesión”.

Como se dijo anteriormente, esto es una búsqueda continua y hay que irla perfeccionando con el tiempo, por lo tanto hay que renunciar a ciertas cosas para poder llevar a cabo esta perfección.

No hay nada que nos sea siempre agradable[3]. ¿A quién no le llama la atención, en un día de trabajo duro, estar acostado viendo televisión todo el día? Pero sin embargo cuando caemos enfermos y debemos guardar reposo, no aguantamos estar todo el tiempo acostados: ya no nos es agradable. Por poner otro ejemplo, cuando tenemos ganas de salir de la casa, armamos un viaje a cualquier lado, pero después de ese viaje, regresamos y hay mucho tráfico vehicular, deseamos estar en casa: una vez más ya no nos apetece. Por lo tanto, por cada decisión siempre hay una exclusión[4] ya que siempre hay que hacer más de algún sacrificio para poder ir realizando la perfección que requiere la felicidad. Como cualquier placer o felicidad llevan consigo renuncias, cualquier postura hedonista es siempre ilusoria, ya que el hedonismo identifica el bien con el placer, entonces se estaría despreciando “placer” en las cosas a las que tenemos que renunciar.

También sería pertinente hablar acerca del otro extremo del asunto, la infelicidad: algunas doctrinas orientales, como el budismo, dicen que ésta nace de la frustración, que es la privación de algo que se esperaba (una vez más podríamos mencionar a un bien), por lo tanto no hay que desear para no ser infeliz[5].

El hombre, por naturaleza, trasciende, o tiene ese propósito. Adecuándolo al tema: el hombre busca la perfección, y esto lo logra a base de desear algo, porque: ¿Cómo llegar a hacer algo que no se ha pensado antes? Es por esto que el deseo forma parte esencial de la perfección, no está demostrado que pueda haber una persona sin deseos, pero si existiera… ¿estaría en continua perfección como un hombre normal?

La vida humana, sin deseos, dejaría de ser humana[6], por lo anteriormente expuesto, el hombre va perfeccionándose por sus deseos, aunque no debería de abandonarse en sus deseos al cien por ciento, ya que lo que el “motor” es la misma felicidad y/o el placer.

La búsqueda de la verdad está muy clara para aquél que le gusta “filosofar”, el ponerse a pensar en el porque a fondo de las cosas. Pero parte de los errores de la sociedad es huirle a las cosas complicadas como lo es esto. Se excusan con que “no les sirve de nada el saber si el pensamiento es material o espiritual, si simplemente se piensa y ya”. Lo anterior lo escuché de un ingeniero, que decía que en cambio la física y la matemática están en todo… A lo que fue muy fácil responderle que tampoco era necesario saber en que ángulo tenía mayor alcance un proyectil, si de igual manera cuando yo lanzara una piedra no podía medir ese ángulo idóneo, y que la filosofía también se encuentra en todo. Un vivo ejemplo de la conclusión anterior, es este mismo comentario filosófico, que de algo que no precisamente es filosófico se puede hacer una gran profundización.

Este tema de “huirle a pensar” es bastante complicado, el problema podría radicar en el huir de la verdad. A veces “se está mejor” si no se busca la verdad, ya que no hay que hacer los sacrificios que mencionábamos anteriormente, se vive sin ninguna responsabilidad y sin “complicarse”. Ese no complicarse es falso, ya que es más complicado callar las dudas que por naturaleza le surgen al hombre y andar evadiendo el pensar, el razonar las cosas. ¿Cuál es el problema de razonar? ¿Acaso no es esa nuestra naturaleza? Si no fuera esa nuestra naturaleza no habría mayor diferencia de un “mono con pantalones”[7] y nosotros. Huir de nuestra naturaleza es prácticamente huir de nosotros mismos, ¿Que clase de ser huye de si mismo? Sólo he visto a un gato asustarse, e incluso enojarse contra su propio reflejo en un espejo, o a un pájaro batirse en duelo con el retrovisor de un carro… Pero si tomamos en cuenta que no razonan ellos no lo hacen “sabiendo” que solamente son sus propios reflejos, aún así, no están en contra de su naturaleza, ya que sus cortas percepciones (si no son nulas), y sus instintos de conservación los llevan a “defenderse”.

No es éste el caso del ser humano, el ser humano como dice la pequeña introducción de una de las solapas de “Entorno al Hombre”, somos una especie de “arqueros buscando el blanco de nuestras vidas”, y no se puede encontrar algo que no se busca. También es muy común que estas personas se defiendan con las reacciones corpóreas que provocan el pensar (como el dolor de cabeza), y que digan que son signos de que no están “diseñados” para eso, las manifestaciones del razonamiento, son un efecto secundario, por llamarlo de alguna forma. Es parte de los sacrificios para encontrar la felicidad.

Por eso hay que enseñarle a la gente a pensar, aunque esto suene un poco raro, pero no por eso deja de ser cierto. El lograr esto no será nada fácil, ya que no es “domar” a un perro para que se siente cuando yo se lo digo, ya que el pensamiento es algo inmaterial y no se puede moldear así de fácil. Es necesario el deseo de la persona por hacer uso de su capacidad intelectual. Pero tenemos de nuestra parte esa “pre-programación” del razonar.

Para empezar, podríamos ir paso a paso con Descartes, que para refundamentar sus pensamientos y creencias va al origen de la verdad y se topa con la limitación de los sentidos, nos explica el como nuestros sentidos nos pueden engañar, el como se puede cerciorarse de que no me están engañando en este momento, y así va poco a poco, desde el inicio a poner todas las cosas en su lugar.

Podríamos concluir con que el hombre está en una continua búsqueda de la felicidad, que es movido por los deseos, y que debe dejar algunas cosas y hacer otras (hacer pequeños sacrificios), y que no puede obtener la felicidad (absoluta), hasta que tenga la verdad absoluta.


[1] Diccionario de la Real Academia de la lengua Española

[2] En Torno al Hombre, Capítulo XVII (el placer y la felicidad)

[3] Ética a Nicómaco

[4] En Torno al Hombre, Capítulo XVII (El placer y la felicidad)

[5] En Torno al Hombre, Capítulo XVII (El placer y la felicidad)

[6] En Torno al Hombre, Capítulo XVII (El placer y la felicidad)

[7] En Torno al Hombre (contra portada)

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Evaluación Interna de Filosofía

3-marzo'2009 at 9:59 pm (General, Good Things :)) (, , , , )

Como perte del curso de Filosofía en el colegio, tengo que hacer un comentario filosófico de algo no filosófico, en este campo no estoy tan mal despues de todo… ya que eso hago en los filosofazos. Sólo que en este caso tengo la limitación de las palabras.

Mañana lo postearé, ya que a la hora que lo termine hoy… bueno, lo mas seguro es que sea ya ¡el horario de mañana!

Bueno pero les adelanto algo, lo decidí hacer sobre l apelícula de “Antes de Partir” (The Bucket List) con Jack Nicholson y Morgan Freeman…

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¿Que es real?

11-febrero'2009 at 9:51 pm (Curious Things o.O, General) (, , , )

Copio un pequeño fragmento de la primera película de Matrix:

NEO: This isn’t real?

MORPHEUS: What is real? How do you define real? If you’re talking about your senses, what you feel, taste, smell, or see, then all you’re talking about are electrical signals interpreted by your brain.

NEO: ¿Esto no es real?
Morfeo: ¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de tus sentidos, lo que sientes, el sabor, olor, o ver, entonces de lo que estas hablando son señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

¿Que es lo real entonces?

j: es real…

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